Introducción a la práctica del Mindfulness en cuatro sencillos pasos

Como iniciarse en la práctica del Mindfulnees, con cuatro pasos fáciles de llevar a cabo.

Mindfulness ha sido traducido como “Atención Plena o Conciencia Plena”, aunque quizás sea más acertado traducirlo como “Plenitud mental”, pues parece que este término es más literal y está más de acuerdo con el objetivo final de la práctica de esta disciplina, que se asienta en equilibrar nuestra mente, mediante la concentración para alcanzar la serenidad y el bienestar.

El Mindfulnees o Plenitud Mental, tienen su origen en la meditación oriental, más concretamente en la meditación Budista, de la que extrae toda su esencia, adaptándola a las vías de comprensión y práctica propias de nuestras sociedades occidentales.

A continuación se detallan cuatro pasos sencillos, aunque básicos para introducirse en la práctica de la meditación Mindfulness. Es conveniente comenzar practicándolos en un primer momento, estando solos y tranquilos hasta tener un dominio aceptable y pasar posteriormente a realizarlos, siempre que podamos dedicarnos un tiempo de entre 10 minutos a media hora, a nosotros mismos, ya sea estando solos, o rodeados de gente.

1. Centrarse en el momento presente

Con frecuencia, cuando pensamos en el pasado, tendemos a hacerlo sobre recuerdos negativos que producen malestar. Si pensamos en el futuro, y lo hacemos con preocupación podemos provocarnos incertidumbre, lo que sin duda produce un sufrimiento que nos hace más vulnerables a la ansiedad y en casos extremos a la depresión, evitando además que seamos capaces de vivir y disfrutar el presente.

Sin embargo, si somos capaces de centrar nuestro pensamiento en el presente y lo hacemos de un modo objetivo y positivo, ni el malestar, ni el sufrimiento, ni la incertidumbre, tendrán cabida en nuestra mente en ese momento.

Además, el pasado en algún momento ha sido presente y el futuro en algún momento lo será, por lo tanto, vivir en el presente es la única manera de garantizarse vivir una vida plena, que nos haga disfrutar el presente, el pasado y el futuro.

Para conseguir centrar nuestra mente en el momento presente, llevaremos nuestro pensamiento a lo que tenemos delante, dirigiendo nuestros sentidos en ver, oír, oler, saborear y sentir lo que ocurre en ese momento en nuestro entorno.

Cada vez que nuestro pensamiento se vaya del momento presente, volveremos a traerlo al presente, centrándonos en la tarea que nos ocupa, o bien analizando detalladamente lo que nuestros sentidos perciben. Para traer el pensamiento al aquí y ahora, podemos centrarnos en sentir nuestra respiración y dirigirla de forma manual a una respiración profunda y pausada.

2. Ser un observador

Este punto implica ser un minucioso observador, de todo lo que percibimos. Como cuando subimos a lo alto de una montaña, o de un edificio muy elevado y quedamos impresionados por el paisaje, revisando cada detalle como queriendo memorizar todo lo que vemos.

Otro ejemplo podría ser la observación de una puesta de sol, donde nos fijamos en la forma de las nubes, la luz, el color y el movimiento de todos los elementos que la componen.

En ambos casos, somos además, parte activa y pasiva de la observación puesto que al tiempo que observamos, somos observados por todos nuestros sentidos. Aquí es donde debemos interpretarnos como parte integrante del mundo y del universo. Somos un todo y nos sentimos parte de él.

3. No juzgar

No podemos juzgar lo que estamos observando, puesto que si lo hacemos, nuestras emociones nos llevaran fueran del estado de concentración y bienestar, objeto de nuestra práctica. Lo correcto en este punto sería aceptar lo que se nos da como algo no alterable, al menos, no en este momento.

4. No hablar

En nuestro tiempo Mindfulness el uso de la palabra nos distraería de nuestro pensamiento en el presente y nos dificultaría centrarnos en nuestra respiración. Nos dificultaría también, respirar lenta y profundamente, para mantenernos calmados, tal y como requiera la práctica de esta disciplina.

En definitiva la práctica continuada del Mindfulness o Plenitud Mental, nos ayuda a alcanzar el sosiego y la serenidad, entrenando nuestra mente para ser capaz de salir de las situaciones que la desequilibran y la mantienen en un estado prolongado de alerta, que puede desembocar en un gran número de casos, en estados de ansiedad y/o depresión.

El Nirvana o estado supremo de felicidad según el Budismo, pasará a formar parte de nuestras vidas una vez lleguemos a practicar nuestra Plenitud Mental de modo fluido y periódico, integrándola en nuestro día a día. Es posible conseguir el bienestar y aprender a ser feliz, y el Mindfulness es uno de los caminos más sólidos y asequibles para conseguirlo.

Francisco Javier Elena | Profesional de Aple Network


Francisco Javier Elena Polo

Psicólogo en Aple Network.

Máster en Psicología Clínica y de la Salud.

No hay comentarios
Deje su comentario